De los ríos a las nubes hay pocas líneas de diferencia. Las caminatas en la naturaleza hacen alucinar de la misma manera que afecta la oscuridad a los niños. Los significados son lentos ante las apariciones de las ensoñaciones, arroyos y brumas asimilan densidades, las grietas son negativos de las plantas, los imaginarios son alteraciones dimensionales de un ser en un lugar. Este viaje entre trochas por las montañas es un recorrido profundo en la “perdida” sin intención de encontrarse. ¿Quién quiere hallarse en lugares donde la definición nunca fue absoluta? Entre frailejones los objetivos se preguntan ¿Si racionalizar la imaginación, no es imaginarla? Los árboles sueñan con el camino señalándolo atreves de enredaderas, el todo es diminuto entre incertidumbres del espacio. El errante ensueña con un futuro para el paisaje natural, un futuro que merma en la realidad. Los pasos del caminante jamás se direccionaron por los ojos, tampoco por la existencia. Nieblas igual de espesas a los sentimientos comparten la certeza del confundido, de un nublo perseguido por preguntas.

Mario Álvarez (Bogotá,Colombia,1998)
El valle de las nubes,2020
Dibujo y objetos
Dimensiones variables

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