Como el agua en el agua soy inmanente a mí mismo. Imposible separarme de lo que me ha hecho ser. Procedo a devorarme, me fundo en un ritual en el que me alimento de la moral, de estructuras espirituales preestablecidas, de lineamientos del pensamiento occidental, del dolor y del gozo, del bien y del mal. Elijo conectar la carne con mi pasado y mi futuro, reconstruir mi propio cuerpo en un acto de generosidad violenta. Dispongo mi cuerpo a la búsqueda de un sentido externo a mi naturaleza íntima. Me entrego a la antropofagia y me alimento de mi historia, mis pensamientos y mi sangre.

YAVÍ LEAL (Bogotá, Colombia – 1997)
El devorador, 2020
Instalación y Performance
240cm x 170cm x 40cm

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