La pregunta es constantemente cómo llegaron hasta ese punto, unxs se excusan hablando del amor, el dolor y la traición. Otrxs crecieron en contextos donde la infancia, las mañas y los malos hábitos, jugaron al tiempo y llegaron a ser mejores amigxs. Las sensaciones del aprendizaje fluyeron a través del temor, la duda, el placer, el olor y la huida. Seroñerx podría ser fácil, mantenerse quizás no, dejarlo de ser jamás, los espacios se lo exigen por obligación a usted, a ella, a él y a mí. Es una condición social que dicta previas advertencias, dejando en claro que cada uno hace de su culo un avispero. Sin embargo, lleva a una pregunta ¿Qué se siente?, una afirmación “yo ya lo hice”, y una negación “no quiero”; la construcción e identidad de millones de personas se reduce a esos lugares en los que su mente lxs traiciona, son discípulxs de la pudrición, ser ÑERX en exceso es perjudicial para la salud y los cuerpos con el tiempo efectivamente le cobran sus respectivas cuentas al cerebro.

Tomás Rubio (Bogotá - Colombia, 1998)
QvisaG, 2020
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